- ¿Oye, me guardas un secreto muy importante sobre cómo ganar dinero en la bolsa?
- Sí, por supuesto.
- Necesito que me prestes 10.000 euros para invertir en una empresa cuya cotización me han dicho que subirá porque...
- No te preocupes, ¡como si no me hubieras dicho nada!

O serán más de dos mil niños y niñas?

Tal como aparecen en la foto, tres niños ya son más de dos.


Funcionarios con problemas informáticos.

* Si eres funcionario, por favor sustituye la palabra "funcionarios" por "departamento de administración de alguna empresa privada".

** Si trabajas en el departamento de administración de alguna empresa privada, por favor obvia el comentario anterior.


La preparación para ser padres es mucho más que leer unos cuantos libros y decorar la habitación del niño. He aquí 12 sencillas pruebas para futuros padres para ayudarles a prepararse para la experiencia real de ser padre o madre.

1a. Para la mujer: Para prepararte para la maternidad, átate un saco de garbanzos a la tripa y ponte una bata encima. Déjalo ahí durante 9 meses. Después de 9 meses, abre el saco y quita el 10% de los garbanzos.
1b. Para el hombre: Para prepararte para la paternidad, baja a la farmacia de tu barrio, vacía el contenido de tu cartera en el mostrador y dile al farmacéutico que se sirva el mismo. Luego vete al supermercado y domicilia tu nómina directamente en su oficina central. Vete a casa. Coge el periódico. Léelo por última vez.

2. Antes de lanzarte a tener hijos, busca una pareja que ya los tiene y critícales por sus métodos de imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiéreles maneras de mejorar el comportamiento de sus hijos a la hora de acostarse, pedir pipí, o comer. Aprovecha, será la última vez que tendrás todas las respuestas.

3. Para hacerte una idea de cómo serán las noches, coge un saco húmedo de entre 4 y 6 kilos, recorre tu salón con el saco en brazos, sin sentarte desde las seis de la tarde hasta medianoche. A medianoche suelta el saco húmedo, pon el despertador para la 1:00 y duérmete. Levántate a la 1:00 y da más vueltas por el salón, con el saco húmedo hasta las 2:00. Pon el despertador para las 4:00. Como no podrás dormirte, levántate a las 3:00 y prepárate una copa. Acuéstate a las 3:30. Levántate cuando suena el despertador a las 4:00. Canta nanas en la oscuridad hasta las 5:00 y pon el despertador para las 6:00. Levántate. Haz el desayuno. Sigue esta rutina durante 3 años. Pon siempre buena cara.

4. ¿Puedes aguantar los niños en casa? Para averiguarlo, unta crema de cacao en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconde un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y déjalo ahí durante todo el verano. Mete los dedos en las macetas y luego arrástralos por las paredes más limpias. Dibuja encima de las manchas con lápices de colores. ¿Qué tal queda?

5. Vestir a un niño pequeño no es tan fácil como parece: Primero, compra un pulpo y una bolsa de redecilla, intenta colocar el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. Tiempo permitido para la prueba... toda la mañana.

6. Coge una caja para huevos (vacía). Utilizando unas tijeras y un poco de pintura, conviértela en un cocodrilo. Ahora coge un tetrabrik, una pelota de ping-pong y un paquete de cereales vacío y construye una réplica exacta de la Torre Eiffel. Enhorabuena, has aprobado las pruebas para ser miembro de la asociación de padres de la guardería.

7. Olvídate del deportivo y cómprate un monovolumen. Y no lo dejes en el garaje todo limpio y brillante. Los coches familiares no son así. Compra un helado de chocolate y mételo en la guantera. Déjalo ahí. Coge una moneda de cinco duros y métela en el reproductor de CD. Coge un paquete de galletas de chocolate de tamaño familiar. Machácalas contra los asientos traseros. Araña ambos lados del vehículo con una llave. Ahí lo tienes. !Perfecto!

8. Prepárate para salir, espera en la puerta del baño durante media hora. Sal por la puerta de la calle. Vuelve a entrar. Vuelve a salir. Vuelve a entrar. Vuelve a salir. Baja por el camino otra vez. Anda por la calle muy despacio durante 5 minutos. Párate a inspeccionar con detalle cada pitillo apagado, chicle tirado, kleenex usado o insecto muerto que encuentres en la acera. Vuelve hacia atrás. Chilla que estas harto hasta que los vecinos se asomen a mirarte. Date por vencido y vuelve a casa. Ahora estás más o menos preparado para llevar a un niño pequeño de paseo.

9. Repite siempre lo que dices por lo menos cinco veces.

10. Vete al supermercado. Lleva contigo lo más parecido a un niño de menos de cuatro años que puedas encontrar (una cabra adulta es ideal). Si piensas tener más de un niño, llévate dos cabras. Haz la compra para una semana sin perder de vista las cabras. Paga todo lo que las cabras hayan comido o destrozado. Repítelo varias veces. Mientras no puedas realizarlo con facilidad ni sueñes con tener hijos.

11. Ahueca un melón. Haz un pequeño agujero en un lado. Cuélgalo del techo y balancéalo de un lado a otro. Ahora coge un bol de papilla. Intenta meter cucharadas de papilla dentro del melón fingiendo que eres un avión. Sigue intentándolo hasta acabar la mitad de la papilla, vierte la otra mitad sobre tu regazo asegurándote que caiga mucha sobre el suelo. Ahora estas preparado para dar de comer a un niño de 12 meses.

12. Apréndete todos los nombres de los Power Rangers, de los personajes de las películas de Disney, Barrio Sésamo y las Tortugas Ninja. Cuando te sorprendas cantando canciones de Blanca Nieves en el trabajo... por fin estarás preparado para ser padre.

1. Hacer ruidos de bólido de F1 cuando alguien entre o salga.

2. Sonarse la nariz y mostrarle el contenido del pañuelo a los otros pasajeros.

3. Hacer ruidos de dolor, darse un golpe en la frente y decir: "¡Cállense, todos ustedes Cállense!!".

4. Silbar incesantemente las siete primeras notas de "Es un mundo pequeño".

5. Vender galletas de niña exploradora.

6. En un viaje largo, ladearse lado a lado a la frecuencia del elevador.

7. Afeitarse.

8. Abrir su mochila o su bolso, asomarse y preguntar: "¿Habrá suficiente aire ahí?".

9. Ofrecer etiquetas con los nombres de cada uno de los pasajeros. Usar la propia al revés.

10. Quedarse callando y sin moverse en una esquina, mirando la pared.

11. Al llegar a su piso gruñir para que le abran la puerta. Cuando lo hagan, hacerse el avergonzado.

12. Acercarse a otro pasajero y susurrarle: "Las patrullas ya vienen".

13. Saludar con un caluroso apretón de manos a cada persona que suba al elevador y pedir que lo llamen almirante.

14. Una palabra: ¡Flatulencia!

15. En el último piso, mantener la puerta abierta y decir en voz alta que se quedará abierta hasta escuchar la moneda que tiró hacer "plink" en el primer piso.

16. Practicar Tai Chi.

17. Mirar fijamente y sonreír a un pasajero, luego decirle: "¡Tengo medias nuevas!".

18. Cuando hayan subido al menos 8 personas, susurrar desde el fondo : "¡Oh, no ahora, maldita enfermedad del movimiento!".

19. Leer la Biblia en voz alta.

20. Maullar ocasionalmente.

21. Apueste con otros pasajeros que puede meter una moneda en su nariz.

22. Poner cara de esfuerzo y decir: "Ya viene.. ya viene...", y luego: "¡Ups!".

23. Enseñar una herida a los otros pasajeros y preguntarles si está infectada.

24. Tararear el himno nacional mientras rítmicamente se aprietan los botones.

25. Gritar: "¡Fuera, abajo!!", cuando el ascensor descienda.

26. Caminar con una nevera portátil con una etiqueta que diga "cabeza humana".

27. Mirar fijamente a un pasajero y gritar: "Es uno de ellos!!". Luego ir a la esquina opuesta del ascensor.

28. Eructar y decir "Hmm... ¡Rico!".

29. Dejar una caja entre las puertas.

30. Preguntar a cada pasajero que sube si puede apretar el botón por ellos.

31. Ponerse una media en la mano y hablar con los otros pasajeros por medio de ella.

32. Cantar.

33. Cuando el elevador esté en silencio, mirar alrededor y preguntar a un pasajero: "¿Ese es tu móvil?".

34. Tocar la armónica.

35. Dibujar cajas.

36. Decir "¡ding!" en cada piso.

37. Apoyarse sobre los botones.

38. Decir "¿Qué hará esto?" y apretar los botones rojos.

39. Escuchar las paredes del elevador con un estetoscopio.

40. Dibujar con tiza un cuadrado, pararse sobre él y anunciar a los otros pasajeros que ese es su "espacio personal".

41. Usar una silla.

42. Comer un pedazo de sándwich y preguntar a otro pasajero: "¿iquieref verh queh hay en mif bocah?".

43. Hacer globitos de saliva.

44. Sacarse el chicle de la boca y comenzar a hacer tiras.

45. Decir con voz demoníaca: "¡Debo encontrar otro cuerpo para la posesión!!"

46. Ponerse una sábana y usarla como protegiéndose de algo.

47. Hacer ruidos de explosiones cuando alguien presione un botón.

48. Usar "Antojos de rayos X" de juguete y mirar a la gente con placer.

49. Mirar su pulgar y decir: "¡Creía que era más grande!"

50. Si alguien le roza, retroceda y grite.

- Papá, papá, ¿me das dinero para ir al cine?
- Claro, hija, pero ya sabes que el dinero no cae del cielo. El dinero, como cualquier recompensa, hay que ganárselo con esfuerzo y dedicación. Es una valiosa lección que se debe aprender desde joven. Por eso, antes de que te dé unos euros, chúpamela un rato.
- Pero, papa...
- Es una valiosa lección para tu futuro... O eso o no hay dinero.
- Bueno, vale... Pero papá, ¡esto sabe a mierda!
- Es que ya vino tu hermano a pedir para ir a la discoteca...

- ¿Qué es peor: la ignoracia o el desinterés?
- Ni lo sé, ni me importa.

Yo quiero morir como mi abuelo: durmiendo tranquilamente sin enterarse de nada, y no gritando desesperadamente como los 50 pasajeros del autobús que conducía.

Las principales teorías económicas, explicadas con vacas:

Socialismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te obliga a darle 1 a tu vecino.

Comunismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te da algo de leche.

Fascismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te vende algo de leche.

Nazismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Burocratismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes una y te compras un toro.
Haces más vacas.
Vendes las vacas y ganas dinero.
Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco.
Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas.
La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman, que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía.
El informe anual afirma que tú tienes 8 vacas con opción a una más.
Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos.
Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas.
Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta de que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa:
Tú tienes 2 vacas.
Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche.
Sin embargo, no te haces rico.
Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados.
Los llamas 'Vakimon' e, incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana:
Tú tienes 2 vacas.
Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas.
Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa:
Tú tienes 2 vacas.
Cuentas y tienes 5 vacas.
Vuelves a contar y te salen 257 vacas.
Vuelves a contar y te salen 3 vacas.
Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china:
Tú tienes 2 vacas.
Tienes a 300 chinos ordeñándolas.
Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera.
Disparas a un periodista que se dispone a contar la verd ad.

Capitalismo americano:
Tienes 2 vacas.
Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas.
Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía iraquí:
Tú no tienes vacas.
Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país.
Tú sigues sin tener vacas.

Economía india:
Tú tienes 2 vacas.
Las pones en un altar para adorarlas.
Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza:
Hay 5.000.000.000 vacas.
Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa:
Tú tienes 2 vacas.
Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Capitalismo italiano:
Tienes 2 vacas.
Una de ellas es tu madre y la otra es tu suegra...¡maledetto!!!

Capitalismo británico:
Tienes 2 vacas.
Las dos están locas.

Economía española:
Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están.
Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca y el Sport.
Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de la Purísima.

Imágenes que demuestran que la crisis aumenta la originalidad... y el sarcasmo.